viernes, 6 de septiembre de 2013

Un poco de mi historia.

Mi primer telar.

Ya hace ... varios años atrás, cuando solo tejía a ganchillo y con agujas o como llamamos acá ... palillos, llegó a mis manos una interesante revista. Que de seguro habrán oído hablar: "Empezá a tejer telar" de un país vecino y hermano. Y me pregunté ¿Por qué no? Por qué no intentarlo. En esos años por estos lados no existían , ni por casualidad, en el comercio los telares de sobremesa o ahora llamados "telares María". Y actualmente, tampoco es fácil encontrarlos y por lo mismo nada económicos.

Por lo tanto como "manitas" que soy hice unos cuantos dibujos y con serrucho y pegamento en mano me hice mi propio telar. Y con él tejí por meses. Fue una fructífera producción, no lo voy a negar. A las amistades les encantó. Una propuesta nueva.

Pero como soy inquieta, no me quedé contenta con ese telar, de hecho no lo conservé, debí  hacerle unas fotos para el recuerdo, en fin ... notaba algunos detalles en el tejido que no me agradaban como orillos muy tensos, centros flojos y bordes desordenados. Y aunque el telar estaba construido perfectamente de acuerdo a las imágenes de la revista, algo no estaba bien.

Allí comenzó mi gran travesía e investigación sobre los telares a través del mundo y por cierto con ayuda de esta tremenda herramienta que es Internet, incursioné en todo tipo de telares ... de marco ... maya ... azteca (estos últimos se diferencian solo por la disposición de los clavitos) ... mapuche o araucano y acá me voy a detener, para rendir un respetuosos homenaje a nuestras abuelas ancestrales.

Por las maravillosas telas que hasta el día de hoy realizan en este tipo de telar. Yo ... ya saben...  me fabriqué uno. Fue una experiencia religiosa. Se acabaron los orillos tenzos y centros flojos. Se podía ver el avance del tejido completo, pues la tela no se enrolla, lo que más me gusta de este telar es que las lanas no se cortan para colocarlas en la urdimbre, se van pasando alrededor.


Afortunadamente conservé una fotografía. Como verán era un telar mapuche angostito ... pues no se olviden que soy la "señora de las bufandas".

Por lo único que no pude seguir utilizando el telar mapuche fue por la lentitud de su tejido. Al no contar con la ayuda de elevadores, como el telar de lisos, este hermoso telar requiere un complemento manual para separar las hebras. Y para eso después de cada pasada de trama se hace necesario introducir una lanzadera ( se alcanza a ver en la foto, detrás del peine, manteniendo las hebras levantadas) , con doble función; ajustar la trama y luego separar las hebras de la pasada siguiente. Este proceso de alzar las hebras es automático en telares de lisos o incluso en el telar de peine, lo que permite acelerar el tejido y por ello es el que actualmente utilizo. Vean mis telares.

En mis actuales telares, además de contar con un proceso más rápido de tejido, tengo la opción de ocupar desde hilados muy delgados hasta los de grosor medio. Para lanas gruesas, con cuerpo, las naturales, para mí el telar mapuche es el ideal.

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