jueves, 31 de diciembre de 2015

Recuento de un año para mi telar.

¡Fin de otro año! El 2015 ya parte y si puedo resumirlo: fue un año extraordinario para mi telar y para mi.

Comencé en enero, tímidamente con un profundo deseo de tener un telar de pedales. Compré las maderas y aprovechando las vacaciones universitarias de mis hijos y con su absoluta e incondicional ayuda, me di a la tarea de construirlo. Sí, soy una mamá moderna que no teme a las herramientas.

Su estructura no ofreció problemas. Tres marcos de madera; uno para el travesaño frontal, otro para el posterior y un tercero para el castillo central.

Al marco central se le agregó un pie sobre el que se apoyó el marco posterior en forma inclinada. Y se contuvo con un listón a media altura para mantener la inclinación.

En tanto que el marco frontal se unión paralelo al marco central con dos piezas a cada lado: un listón a unos centímetros del suelo y otro a media altura en el que se incrustó el enrollador de tela con su trinquete y cuña en uno de los costados.

El enrollador de urdimbre lo incrusté en el mismo marco posterior con su trinquete y correspondiente cuña. Todo en madera.

Le colgué seis cuadros, a los que ya estaba acostumbrada, e instalé los tan deseados, seis pedales.

El batán con su peine (construido de varillas de bambú) lo instalé en esa ocasión desde el piso, atornillándolo al listón lateral más cercano al suelo. Puedes recordar acá por qué hasta hoy uso bambú.

Esquema de la estructura principal de mi telar de piso.

Básicamente hasta allí el telar ya estaba construido. ¡Fue fácil! Pero faltaba la parte entretenida. Lo que me ha llevado cerca de un año perfeccionar: su mecanismo.
 
El mecanismo de mi telar partió siendo un Jack con lienzas de polyester que rodaban desde los extremos de cada cuadro (shaft) en la zona superior del castillo (pieza central del telar)y bajaban por el centro hasta cada pedal. Al accionar el pedal las hebras subían. Nada ambicioso. Un cuadro, un pedal.¡Funcionaba y yo era feliz! No más dolores y calambres de espalda y cuello al levantar clavijas en el telar de sobremesa. Además el tiempo de tejido por prenda se redujo considerablemente. Pudiendo realizar varias a la vez con una única urdimbre de muchos metros.

De verdad lució lindo desde el principio. ¡Para mí!

Mi telar versión 1.0 concluida.

!!Pero éste fue solo el principio!!

En febrero, por la necesidad de levantar más de dos pedales a la vez, debí agregar levas a mi telar. Lo que permitió enganchar varios cuadros a cada pedal y trabajar más rápido en los diseños con más variantes. Así comenzó un laaargo camino para convertirse en un contramarcha.

Con esta instalación de levas mi telar se actualizado a su versión 1.1

En julio y luego de pequeñas pero incómodas dificultades con la versión 1.1, mi telar se transforma completamente en un precioso telar de contramarcha con sus 6 pedales. Con sus jacks superiores, lienzas firmes y marchas y contramarchas bien demarcadas. Así mi telar se actualizó  a la versión 2.0

Mi telar de contramarcha de 6 cuadros en pleno trabajo.

En agosto cambié el peine de su posición inferior a colgante, como lo llevan la gran mayoría de los contramarcha y con razón, me da más espacio interior a la hora de enrollar las telas tejidas muy anchas. Hasta aquí versión 2.1 de mi telar.

Y continuamos un incesante trabajo hasta mediados de octubre. Cuando debí reparar algunas pequeñas, pero no menos importantes, piezas y así poder llegar en buena forma a la época en que más se luce un telar con los manteles y caminos navideños. Nuevos trinquetes y soportes sólidos de los enrolladores (beams) posterior y frontal fueron las principales mejoras, que lo llevaron a su versión 2.3 terminando el año maravillosamente.

En resumen desde su primera versión hasta hoy mi telar me ha dado muchas satisfacciones. Cuánto he aprendido con él. ¡Y cuánto me queda por aprender con el gran número de ideas que ya tengo en proyecto para el entrante 2016!

Para estos proyectos, la versión 3.0 para mi telar está casi lista. ¡Ya verán de qué se trata!








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