jueves, 19 de mayo de 2016

Un buen proyecto requiere estudio.

Mientras siento caer amistosamente la lluvia por la ventana, el día va lentamente aclarando. Yo entre labores de casa, como todos los días, también comienzo a revisar los proyectos en mi estudio-telar.

Muchos ovillos de distintas fibras, se esmeran por lucir bien para ser elegidos en mi próximo proyecto. Pero seleccionar un hilo u otro es algo más que un verse bien a simple vista. Es una elección con mucho análisis.

Son varios los factores a considerar en un proyecto a telar. Entre ellos el grosor del hilado (que determinará los metros de material que requiere el tejido), la elasticidad (cuánto estira un hilo bajo presión en el telar), el roce (cómo se comporta junto a otros hilos), la textura (volumen y sensación al tacto), el ratio (porcentaje de encogimiento) en fin... y por supuesto el color (gamas, tonos, complementos, suplementos que interactúan a la vez en el diseño)

Un proyecto no es fácil. Toma tiempo y concentración. Una gran hoja llena de cálculos y anotaciones por doquier, mini muestras de color, etc. Cuando se dispone de material para hacer pruebas, es mejor hacerlas.

También de cuando en cuando hay que atrevernos a improvisar ¡es verdad!. Lo peor que puede pasar es que tengamos que retirar la urdimbre del telar y reestructurar el diseño para comenzar de nuevo o cambiarlo por completo. Cualquiera sea la solución, habremos ganado en experiencia.

Eso me ocurrió hace unos días. Le di rienda suelta a mi "creatividad" Los cálculos y mediciones previos fueron realizados minuciosamente, para una preciosa lana artesanal de oveja, que se convertiría en una cálida manta.

Preciosa lana artesanal de oveja.

Pero hubo un detalle dejado al azar: la estructura del peine. Las hebras ya montadas en el telar, enlizadas y traspasadas individualmente sin problemas, en conjunto formaron una urdimbre tan fuerte que el peine en su arrastre habitual para apretar la trama, no se movió.

Debido al grosor, la lana artesanal, requiere de un peine fuerte.


En mi caso es complicado forzarlo porque es de bambú. Y ante la posibilidad de romper uno o varios de sus dientes durante el tramado decidí retirar la urdimbre y guardarla, momentáneamente. Era un hilado artesanal de oveja  que requiere de un peine más fuerte. Cuando lo tenga volveré sobre esas maravillosas hebras.

¡¡Pero fue una omisión provechosa!! Me permitió ganar en experiencia: la lana artesanal no siempre puede ser utilizada en mi telar para urdimbre, porque requiere fuerza extra en el arrastre de la trama.

¡¡Pero lo solucionaré, ya verán!!


Por ahora seguiré con mis proyectos en los hilos que mejor resiste el actual peine de mi telar. Y en ello estoy en este bello lluvioso día. Calculando un nuevo proyecto.

¡¡Amo tejer!! Incluyendo la hoja de cálculos previos, en la que agregué una línea: Si usa lana artesanal de oveja se recomienda cambiar a peine fuerte. ¡¡Y dejar los ovillos fuera del alcance de su regalón!!

¡¡En este caso mi regalona, de caracter muy difícil, por lo que es mejor olvidar esos ovillos y los que yacen bajo ella, por ahora!!

Editado: Vean la solución que me pareció más apropiada para sacar el mejor provecho a este hilado: Lanas naturales para alto invierno

1 comentario:

  1. Estoy entusiasmada,como si de un cuento se tratase,hay amor, mucho amor,poemas, colores y percibo el tacto de las madejas... y hasta puedo ver y sentir la lluvia tras la ventana del taller. Y sobre todo aprendo de una persona altruista que enseña su obra mágica al mundo y hace partícipe de su amor con su trabajo. Gracias de nuevo. !

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