jueves, 21 de julio de 2016

Lanas naturales para alto invierno.

Lanas naturales 100% oveja para este invierno que ya se hizo sentir.


Les había comentado del problema con mi peine de bambú al intentar trabajar con una urdimbre 100% lana rústica artesanal. No logré que el peine arrastrara con comodidad por las hebras y ante el inminente riesgo de dañarlo, opté por quitar la urdimbre y reservarla para una mejor ocasión.

Pues bien, mi solución pasó por utilizar esa preciosa lana en la trama del tejido y para la urdimbre usé algodón sin mercerizar 6/3 color blanco.




Usé el urdidor giratorio para obtener las 216 hebras de algodón de la urdimbre en dos grupos.


Como las iba a instalar de inmediato en el telar, preferí no trenzarlas esta vez.


Sólo las quité cuidadosamente del urdidor y las ubiqué en el telar.


Un grupo junto al otro con los cruces enfrentados.


Las hebras de urdimbre ya instaladas en el soporte posterior. Solo resta tensar, traspasar las varillas de cruce y enrollar.


Cambié el diseño por algo sencillo con un enlizado en zig-zag 1,2,3,4,5,6,7,8,7,6,5,4,3,2 para jugar así con el pedaleo y hacer lucir la textura propia y el color del hilado.



El traspaso por el peine que yo llamo "empeinado" termina con el amarre de los extremos de la urdimbre al soporte frontal. El ancho en el telar fue de 72 cm.




Inventé un patrón básico para pruebas de color con ayuda de una planilla de cálculo en el pc.  Podría haberse hecho perfectamente bien a mano en un cuaderno pero ... bueno... he de admitir que es más rápido en el computador.

El amarre de pedales fue el siguiente paso. Pero debe ser aburrido para ustedes verlo en esta ocasión, así es que me lo salto. 

Y a continuación lo mejor... ¡Tejer! Jugando con el pedaleo fui prácticamente diseñando sobre el telar, repitiendo secuencias. Algo muy simple, acá son las lanas las protagonistas. ¿Lo notan verdad? Vean esa textura, esas motas lindísimas. Pues bien, en esta trama usé 100% oveja color blanco y café sin teñir, rojo y verde con tintes naturales.




La magia de lo rústico. Y aunque no lo crean, luego del lavado, siempre en agua tibia, se siente un tejido vaporoso y suave al roce. Tal como uno se imagina debe ser una ovejita.

Una vez seco luego del lavado se siente un esponjoso y flexible chal de 2,20 m x 0,62 m de ancho y un peso de 963 kg de lana de oveja y 173 gr. de algodón sin mercerizar en su urdimbre. Me encantó trabajar estas lanas.
                      ¡¡Vean el resultado, ... sentirlo es fantástico!!






Luce muy bien como pie de cama, chal o como bajada de cama es soñado. No puedo dejar de acariciarlo. Es lo más cerca que puedo estar de una oveja, viviendo en la ciudad. ¡¡Amo este camino lanar!!